imageAdemás de la forma convencional de agricultura – en la cual son utilizados los fertilizantes, herbicidas, químicos, insecticidas y fungicidas con el fin de proporcionar más nutrientes y cuidados a los suelos y por ende una mayor producción – , también existen los cultivos hidropónicos, organopónicos y ecológicos, nuevas maneras que permiten incrementar la producción de cereales, hortalizas y plantas para cubrir la demanda mundial de alimentos.

Contrario a lo que pudiéramos pensar, los cultivos tradicionales, no datan de mucho tiempo atrás; pues más bien son técnicas modernas (uso de máquinas para preparar la tierra y semillas mejoradas genéticamente) y “palabras nuevas agrupadas bajo el término de agroquímicos”, aplicadas poco tiempo después que pasara la Segunda Guerra Mundial y que han permitido cosechar incluso excedentes, para cubrir la ingesta de una población que cada día va en aumento.

Cultivos hidropónicos. Empleados principalmente para la producción de hortalizas y flores en invernaderos o fuera de ellos (ya que su alto coste no permite que se cultiven con esta técnica cereales y frutas). En ellos se sustituye el suelo por el agua “o por sustratos artificiales inertes que no interactúan con la solución del agua con que se riegan las plantas, tal como arena, perlita, aserrín de coco, fibra de vidrio, turba, etc”.

imageEste tipo de agricultura, permite un control más amplio de las variables de producción en cuanto a los cultivos tradicionales. Además de lograr un producto libre de parásitos, bacterias y químicos. Sin embargo hay quienes alegan que por los elementos a utilizar (fertilizantes 100% hidrosolubles, plástico, tuberías).

En cuanto a la agricultura organopónica y ecológica (dos términos que son sinónimos); esta reduce significativamente los elementos que generalmente son usados en los cultivos tradicionales “favorecen los productos de estación, sobre los forzados, así como los cultivos locales, sobre los que deben recorrer grandes distancias para ser consumidos”.

En tal sentido, rubros como las manzanas para producir vinos y fibras de origen vegetal para producir telas y cereales; son – de forma ecológica – cosechadas en campos abiertos, mientras que las hortalizas también pueden ser cosechadas en invernaderos.

En nuestro país, existen productores de café que están “muy cerca de ser una agricultura orgánica u ecológica”, ya que no emplean fertilizantes o agroquímicos en sus cosechas, pues aplican técnicas como limpiar la siembra con machetes y usar estiércol para nutrir los suelos y nitrógeno de aire para sembrar las leguminosas. Mientras tanto en Colombia, específicamente en la ciudad de Bogotá, “existen grupos que practican la agricultura ecológica urbana fomentados por el Jardín Botánico de esa ciudad”.

Con información del portal web www.agro-tecnologia-tropical.com

Redacción: Tatiana Pérez

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