image29 de abril del año 1954. Nuevamente el destacado torero venezolano, oriundo de tierras caraqueñas, César Girón, saboreaba las mieles de la gloria al realizar el acostumbrado “paseíllo”, luego de cortar las dos orejas y el rabo a su astado. En esa oportunidad además de la lluvia; lo acompañaban Manolo Carmona, Juan Posada y Ángel Peralta.

48 horas antes había realizado en la misma Sevilla, la misma proeza al llevarse igual cantidad de rabos y orejas. Sin embargo, para esa ocasión en la que fuera “aplaudido con la capa” y soberbio con las banderillas, Girón resultó herido al caer sobre la cara del toro, después de un resbalón a causa de la resbaladiza arena del coso taurino. “De ahí hasta el final toreó únicamente con la zurda”.

A raíz de ello, adoptó como estrategia el toreo fundamental (acción que mantuvo hasta el final de la corrida), “series ceñidas y templadas y en valiente oposición a la brusquedad del toro” fueron los pases aplicados hasta que; César Girón cae a la arena nuevamente; esta vez sorprendido por el ímpetu del animal, el cual “lo prendió al final de una serie de naturales”.

César logra reponerse y abrirse paso dentro de un espectáculo en el cual, solo él se consagraría como el protagonista. “Cinco naturales y cuatro pinturas más, antes de entrar a matar y sin darle más tiempo a su oponente, un espadazo en todo lo alto  hizo rodar al guardiola sin puntilla”.

Con información: www.venezueladeferia.blogspot.com

Redacción: Tatiana Pérez

*** El destacado torero venezolano César Girón, volvía a cortar 2 orejas y un rabo en la maestranza sevillana. No abrió la puerta del príncipe, al ser intervenido en la enfermería por el doctor Leal Castaño.

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