imageAdemás de los nutrientes que se encuentran presente – de manera natural – en los diversos tipos de suelos que podemos encontrar a lo largo de la geografía de Venezuela; también existen una serie de químicos denominados fertilizantes, cuya “sustancias artificiales de tipo solubles” hacen que estos nutrientes crezcan y se mantengan para proveer a las plantas de todo lo necesario para su óptimo desarrollo. Son elementos absorbidos por las raíces de las plantas.

En tal sentido, estas “solo exigen una docena de elementos químicos que deben presentarse en una forma que la planta pueda absorber. Dentro de esta limitación, el nitrógeno, por ejemplo, puede administrarse con igual eficiencia en forma de urea, nitratos, compuestos de amonio o amoniaco puro”.

Los fertilizantes de tipo mineral están compuestos por una serie de elementos químicos, además que su característica más importante debe ser su “solubilidad máxima” en agua, pues es a través del riego que los nutrientes ingresan a los suelos, para luego ser absorbidos por las plantas.

Bien sea para obtención de fertilizantes simples o mixtos, es necesario conocer que toda la producción de estos elementos, requieren la transformación de compuestos que permitan obtener los nutrientes para las plantas. En tal sentido, el amoníaco es la base para la fabricación de fertilizantes nitrogenados como: urea, sulfato de amonio, amoníaco anhidro, nitrato de amonio y nitrato de calcio, entre los más comerciales.

En el caso de los fertilizantes de fosfato, sus componentes son el súper fosfato, triple súper fosfato, fosfato mono y diamónico, piedra de fosfato molida y escoria básica; algunos de los cuales se obtienen a partir del trato de la piedra con ácido sulfúrico y fosfórico. Existen también materia prima como la piedra de fosfato, el ácido sulfúrico, agua y azufre elemental.

Un poco de historia

imageUn poco de historia sobre los abonos, nos enseña que hasta la primera mitad del siglo XIX el único fertilizante que se utilizaba era de tipo orgánico, compuesto por guano compostaje con agua y estiércol (primer abono líquido). Luego hasta mediados del siglo XX también se usaba pescado como fertilizante. El primer abono mineral “de síntesis química” fue el sulfato amónico (NH4)2SO4″.

“Más tarde comenzaron a aspirar el amoníaco gaseoso fuera de la mina y una vez fuera lo mezclaban con el agua. Hace unos 200 años se encontraron minas de nitrato sódico en Chile. De este modo, el nitrato de sodio fue el segundo abono mineral usado. En España, en 1880 una empresa comenzó a exportar nitrato sódico.
El siguiente abono mineral fue el fósforo, en forma de fosfatos, provenientes de las rocas fosfatadas”.

Sin embargo, no fue hasta después de la Primera Guerra Mundial (1920 – 1930), cuando el químico Fritz Haber de origen alemán, encontrará la forma de producir el amoníaco que actualmente se usa en la agricultura. Esto debido a la cantidad de fábricas (que quedaron después de la guerra) donde se elaboraban explosivos, en donde luego se comenzó a producir el agua-amonia.

***En una próxima entrega se hablará sobre los tipos y uso específico de los abonos simples y compuestos.

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Redacción: Tatiana Pérez

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