imageDentro de los requerimientos indispensables para la producción de leche y carne, es necesario que los ganaderos se planteen ciertos factores a la hora de determinar la cantidad de pasto y forraje que deben sembrar en sus hatos, de manera que el ganado de engorde cuente con una dieta alimenticia rica en vitaminas y minerales. Además de lo que puede representar en cuanto a mejoras en los costes de producción y economía de la finca.

Es por ello que, de acuerdo a la investigación del zootecnista M.Sc. Investigador II – Transferencia de Tecnología. Estación  Experimental Anzoátegui; Luís Navarro Díaz, – publicada en el portal web www.sian.inia.gob.ve – en los estados Anzoátegui y Monagas elementos tales como: cuándo, por qué, cuáles y cuánto pasto sembrar, han sido considerados en la palestra productiva a fin de optimizar la actividad con “rebaños ganaderos mejorados que deben adaptarse a las condiciones de sabana muy abundantes en dichos estados”.

En tal sentido; implementar prácticas para la preservación del forraje (henificación), una mayor plusvalía, mejor alimentación para los rebaños y una óptima producción en la finca, son los plus que según Navarro Díaz se pueden obtener a partir del cultivo de pastos “mejorados” en las fincas.

Para ello; se debe tomar en cuenta el momento ideal para la siembra a fin de aprovechar al máximo la temporada de invierno (en Venezuela en particular temporada de lluvias); con la cual se obtiene un “establecimiento más rápido de la semilla”. No obstante, el problema se puede presentar en el momento de adquirir las semillas, ya que su existencia, alto coste y baja calidad, representan elementos negativos al momento de decidirse a cultivar pastos “mejorados”.

“Cuando se siembra a mediados o al final del invierno, las posibilidades de éxito son menores, pues la falta de humedad imposibilita el aprovechamiento de los nutrimentos del suelo, afectando el crecimiento del pasto y postergando su utilización por los animales posiblemente hasta el próximo invierno”.

image¿Por qué sembrar lo que el investigador denomina “pastos mejorados”, si evidentemente existen ganaderos que – por las condiciones y ubicación de sus tierras, sus grandes extensiones con diversas áreas de pastoreo, poco rebaño y un excelente establecimiento de las semillas – obtienen una mayor ganancia por un mínimo de inversión?

Es porque también ocurre lo contrario, en donde de acuerdo al tipo de suelos y sus nutrimentos “predominan pastos nativos de escasa cobertura y pobre valor nutritivo, lo cual incide negativamente en la rentabilidad de la explotación, determinando por tanto la necesidad de establecer mejores pastizales” y es allí en donde estos factores deben ser tomados en cuenta. Ya que a partir de ello, el ganadero incrementaría la capacidad de producción del hato y por ende su sostenimiento.

Otros beneficios a ser tomados en cuenta son: menor costo de alimentación al reducir la compra de heno y de alimentos concentrados, disminuir la mortalidad por efecto de una adecuada alimentación del rebaño, aumentar los índices de fertilidad del pie de cría, permitir mejores pesos en los becerros al nacer y un mejor ritmo de crecimiento, mejorar la producción y calidad de la leche, prolongar la lactancia de las vacas y permitir cebar el ganado en el propio hato.

En referencia a qué tipo de pasto y cuánto cultivar, vendrá determinado en principio por el tipo de pasto de la elección del ganadero -previo análisis – de acuerdo al clima, topografía del terreno y su textura, p.h, humedad y fertilidad del mismo, maquinarias disponibles, carga animal, tipo de vegetación en existencia, así como el propósito de la producción ( carne o leche) y el tipo de alimentos que deben consumir.

Con información del portal web www.sian.inia.gob.ve

Redacción: Tatiana Pérez

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *